Elecciones EEUU mediante Blockchain. ¿La solución para evitar las acusaciones de fraude?

//Elecciones EEUU mediante Blockchain. ¿La solución para evitar las acusaciones de fraude?

Con un sistema de votación mediante tecnología blockchain, se habría conocido cual es el nuevo presidente de EE.UU. en tan solo minutos una vez cerrados los centros electorales, de forma veraz, transparente y a prueba de manipulaciones, sin posibilidad de errores al contar las papeletas.

El resultado ajustado en las votaciones junto el incremento significativo del voto por correo ha retrasado durante varios días la obtención de un resultado fiable del vencedor y ha dado lugar a diferentes acusaciones sobre la deficiencia del sistema, sino fraude, especialmente por el candidato republicado Donald Trump. Pero empecemos este análisis desde el principio.

En sus comienzos, las decisiones las tomaban un grupo reducido de personas, e incluso a mano alzada, pero a medida que la población creció en número y los derechos se ampliaron, fue necesario perfeccionar este sistema para involucrar a todos los ciudadanos.

Actualmente, y a pesar de la digitalización de varios aspectos importantes, las elecciones todavía se llevan a cabo en gran medida de forma tradicional, en papel. En los últimos años, el voto electrónico ha sido considerado una alternativa prometedora, que podría acelerar, simplificar y reducir el coste de las elecciones, y podría incluso conducir a una mayor participación de votantes y por consecuencia al desarrollo de democracias más fuertes. El voto electrónico se podría aterrizar de varias formas: utilizando Internet o una red aislada, exigir que los votantes asistan a un colegio electoral o permitir la votación sin supervisión usando dispositivos como teléfonos móviles, ordenadores portátiles, o mediante equipos especializados.

Hasta aquí, el voto electrónico parece una gran solución, pero, nos surge otro gran dilema.

¿Seguimos confiando en las distintas autoridades centralizadas para administrar el proceso?

Para contestar a esta pregunta, veamos antes algunas debilidades del propio sistema actual y del voto electrónico.

  • Manipulación humana: las historias de corrupción en las elecciones son muy comunes en todas las geografías, y han creado un ambiente de desconfianza cada vez que los ciudadanos son llamados a las urnas.
  • Alto coste: todo el proceso electoral tradicional suele ser farragoso, complejo y muy caro.
  • Accesibilidad: el voto por correo es el gran desafío para millones de personas que viven en el extranjero o tienen dificultades para desplazarse: plazos cortos, procesos complejos, falta de información… Quienes votaron por correo no saben si su voto se recibió, se perdió, se consideró inválido o si se registró y contó correctamente. Este escenario de incertidumbre ha suscitado varios dilemas en las últimas elecciones en los EEUU, como, ¿debería aplicarse la fecha límite del día de las elecciones cuando emitieron su voto o cuando lo recibió su estado?
  • Problemas técnicos: privacidad alterada, protocolos falsos, errores de conteo son algunos de los más comunes desde que un ciudadano emite su voto de forma física, y este pasa por la cadena de intermediarios hasta que es contabilizado. Esto también podría afectar al voto digitalizado centralizado.

Todas estas deficiencias objetivas son las que dan pie a candidatos como Trump, para acusar el proceso electoral de fraudulento. En concreto, Trump aseguró que hubo fraude en el estado clave de Nevada porque se permitió votar a unas 10.000 personas que ya no vivían allí y, además, se contabilizaron los sufragios de personas fallecidas. En Georgia, un observador republicano aseguró y denunció cómo se añadían ilegalmente 53 papeletas emitidas tarde a un montón de votos por correo que, si llegaron a tiempo, pero un juez desestimó la demanda por falta de pruebas. La mayoría de estas alegaciones se basan en bulos y no parece que sea un problema generalizado, pero estas dudas, son el caldo de cultivo perfecto para crear un escenario de desconfianza.

A pesar de que la votación por correo ha sido objeto de un intenso escrutinio, la creencia en unas elecciones justas parece ser un reflejo de la marcada división partidista: el 73% de los republicanos cree que los votos enviados por correo no se contarán con precisión en comparación con el 65% de los demócratas que creen que sí.

Ahora que conocemos estos datos, ¿podríamos creer a pies juntillas en un futuro proceso digitalizado, pero centralizado? El debate está servido sin duda, porque se advierten demasiadas fisuras en el procedimiento que hacen imposible asegurar que estamos ante algo justo y veraz.

Ante este aparente caótico escenario que se nos plantea, ¿Es blockchain la revolución en seguridad y transparencia que se necesita para permitir el voto electrónico? ¿Y si la tecnología blockchain revolucionara la votación? ¿Cuáles son las implicaciones para el futuro de la democracia?

Blockchain, el cambio de paradigma.

Voto digital mediante tecnología blockchain

Muchos expertos coinciden en que el voto electrónico también plantea problemas, y requeriría desarrollos revolucionarios en los sistemas de seguridad. El debate es si blockchain representará un desarrollo transformador o simplemente incremental, y cuáles podrían ser sus implicaciones para el futuro de la democracia.

Por su importancia para nuestra sociedad, el proceso electoral debe ser transparente y confiable para asegurar a los participantes su credibilidad. En este contexto, el enfoque de la votación ha sido un dominio en constante evolución. Esta evolución está impulsada principalmente por los esfuerzos para hacer que el sistema sea seguro, verificable, transparente, asegurar el anonimato del votante, la integridad de su voto y el no repudio, entre otros.

¿Podemos decir que blockchain cumple en la teoría todos estos requisitos? La respuesta es SI.

A diferencia de los sistemas centralizados, o una red de múltiples subsistemas centralizados que se agregan en otro sistema centralizado, una red descentralizada procesa, verifica y registra todas las transacciones en su red de nodos simultáneamente. Esta es una de las principales propuestas de valor de blockchain, un entorno donde se comparten recursos y autoridad. La transparencia que ofrece una red compartida descentralizada otorga a los reguladores el poder de monitorear simultáneamente todas las transacciones (votos en este caso) y recibir alertas si surge algún error o se detecta algún intento de fraude. La manipulación es técnicamente imposible, al ser inmutable la red, los datos no se pueden modificar después de ser registrados. Esto es posible gracias a la huella digital criptográfica única y al mecanismo de consenso.

Veamos un resumen de las ventajas más significativas:

  • Transparencia, verificación y control total: blockchain nos aporta visibilidad total de cómo, y cuando cada voto ha sido emitido y contabilizado. Obteniendo la trazabilidad de cada voto, podríamos verificar en tiempo real el número de votos al comienzo y al final del conteo. Evitando la posibilidad de falsificación.
  • Privacidad y anonimato: al registrar los datos en una red descentralizada, solo el ciudadano podría conocer sus datos asociados al voto secreto.
  • Velocidad en el recuento y ahorro de costes: al automatizar todo el proceso, los resultados de todo un país se contabilizarían en cuestión de minutos después del cierre de las urnas.  Esto a su vez supondría un considerable ahorro de costes en el envío de papeletas, apertura de centros de votación, personal para el recuento…etc.

Blockchain en un proceso electoral. De la teoría a la realidad, el gran desafío.

Ya hemos visto que, en la teoría, aplicar tecnología blockchain supone un avance sin precedentes, pero, ¿cómo sería en la práctica a gran escala?  Analicemos sus propiedades y los antecedentes para sacar conclusiones más certeras.

  • Confidencialidad: el sistema aprovecharía las propiedades criptográficas de blockchain para lograr la privacidad de los votos. Más específicamente, a medida que el votante está registrado en el sistema, blockchain genera un hash de votante, que es el identificador único de un votante en la cadena de bloques y está protegido contra el uso indebido. Por otro lado, la trazabilidad de un voto tampoco es trivial, ya que, si un número indeterminado de usuarios recibe copias de los votos, el riesgo de ataques aumentaría exponencialmente, aunque vayan cifrados.
  • Elegibilidad: permitir que solo los votantes registrados voten, y una sola vez es un punto    Todos los usuarios elegibles deben registrarse utilizando identificadores únicos como documentos emitidos por el gobierno para afirmar su elegibilidad. Además de esto, sería necesario implementar un fuerte mecanismo de autenticación utilizando tecnología de huellas dactilares para afirmar que solo los votantes autorizados pueden acceder.
  • Integridad: Sabemos que blockchain garantiza la integridad, pero para conseguirlo necesita de procesos criptográficos muy lentos y que aumentan su coste de forma acelerada con cada nodo que se añade en la red. Esto, para llevarlo a la practica en las elecciones de EEUU, donde se debe garantizar que millones de personas puedan votar en un mismo día sobre una urna digital basada en blockchain, se necesitaría montar una infraestructura de computación de costes elevados, algo que sin embargo merecería la pena dadas las múltiples ventajas que supone.
  • Verificabilidad: otro punto clave sin duda es la capacidad de confiar en el proceso de recuento de votos. Al emitir un voto con éxito, sería necesario proporcionar al usuario su ID de transacción único en forma de hash criptográfico. El ciudadano tiene que poder usar este ID de transacción para rastrear si su voto se incluyó en el recuento.
  • No Repudio: el sistema tiene que garantizar que un votante no pueda rechazar el voto que emitió, cuando se cierren las urnas, condicionado por el recuento. Si suponemos que los votos están cifrados, se podrían dar dos situaciones:
  1. El sistema publica la clave para descifrar los votos con la intención de tener total transparencia y que todo el mundo pueda realizar el recuento. Pero esta publicación convierte el voto secreto, en voto a mano alzada, abriendo la puerta a posibles coacciones y eliminando la protección contra el no repudio. Esta situación pondría en duda la integridad y la legitimidad del resultado, ya que, por ejemplo, en un hipotético escenario donde el resultado es ajustado, si se hace pública la clave, los votantes podrían reclamar y argumentar que se equivocaron al votar.  Este procedimiento no sería una buena práctica, ya que unas elecciones necesitan que el recuento sea definitivo, secreto y legítimo.
  2. La otra opción sería que la clave de descifrado la tengan protegida agentes custodios de forma que ninguno de ellos la puede usar sin ser aprobado por el resto, pero esto afecta a la transparencia por lo que sería necesario aplicar soluciones con protocolos o pruebas de conocimiento cero (Zero Knowledge Protocol), una forma de autenticación con la que no sería necesario revelar datos confidenciales para alcanzar el objetivo de demostrar la veracidad de dichos datos.

Toda esta problemática nos muestra que los desafíos técnicos para crear un sistema de votación criptográfico seguro son significativos, algo que ya advirtió el mismísimo Vitalik Buterin, pero dadas todas las ventajas que supondría podemos asegurar que es solo cuestión de tiempo el resolverlos.

Antecedentes positivos de las elecciones con Blockchain.

Son varias las pruebas piloto que han arrojado un resultado positivo, a pesar de la problemática mencionada anteriormente.

La primera vez en la historia que se usó blockchain para unas elecciones fue en el estado de Virginia Occidental en Estados Unidos, en las elecciones primarias y generales del 2018. La aplicación fue parcial y solamente se realizó con 150 militares en el extranjero. Esta prueba piloto se realizó a través de la plataforma Voatz, construida y desarrollada por Hyperledger Project. En una entrevista al secretario de estado de Virginia Occidental, Mac Warner, comentó que “Blockchain se está utilizando en todo, desde la atención médica hasta el transporte. Esto no es moda, es la ola del futuro”.

Ese mismo año, la Alta Consejería TIC de Bogotá la Universidad Nacional, realizaron unas pruebas piloto con 4500 alumnos de tres colegios. Los estudiantes eligieron a sus delegados introduciendo en una aplicación un código único que les identificaba, después un contrato inteligente ejecutaba el voto siempre que los participantes cumplían los requisitos previamente establecidos. El proceso fue rápido y supuso un interesante ahorro de costes.

Blockchain se está utilizando en todo, desde la atención médica hasta el transporte. Esto no es moda, es la ola del futuro Mac Warner, secretario de estado de Virginia.

Conclusiones.

El potencial de la tecnología blockchain para hacer más eficaz y seguras las elecciones es muy prometedor, con pruebas de campo interesantes con resultados más que positivos que nos hacen pensar que será un caso de uso que supondrá un punto de inflexión. Sin embargo, aún quedan complicaciones por resolver para garantizar un sistema robusto y seguro a gran escala. La tecnología tendrá que afrontar diferentes retos para lograr la aceptación institucional y social.  En este proceso será clave definir las características de blockchain y su profundo papel para crear un sistema de voto electrónico eficiente y perfecto.

 

 

 

10 noviembre, 2020